viernes, 30 de marzo de 2007

Detén el invierno

Otoño es la estación idílica para pensar, para arreglar las cosas y para seguir adelante. Es como si la estación completa transcurriera a través de un paseo por hojas secas. A veces es feliz y caminas a saltitos como si no pudieras estar tranquilo; como esos días en que sales con tus amigos y corres, te ríes, bromeas y conversas (como hoy en el auto con Sari). O cuando es más serio, es mover los pies lentamente, meditar más, sentir el frío, mirarse y sentir más de lo que se acostumbra (como el miércoles).
Otoño es la época para salir y hablar lo que no se ha hablado, sonreír y empezar de nuevo. Invierno es más crudo, más complejo, mientras que otoño es solo una sinopsis de lo que vendrá posteriormente.
Me gusta particularmente esta época este año, resolví lo que faltaba por arreglar y me alegré la vida por unos días. Puede que no sea permanente, puede que no resulte del todo, pero por hoy está bien, está bien que sea así.

sábado, 10 de marzo de 2007

fin de vacaciones


Hace tiempo que escribir me es impropio, hasta indiferente. Hace mucho que el computador me sirve para buscar páginas, canciones, letras, escritos, pero no para teclear algo más que escuetas frases en msn. Ya cada vez esta pantalla me es más extraña. El teclado y mi supuesta velocidad de escritura no existen. Los parlantes ya no tocan la música que me encantaba escuchar. Los bajos, los ruidos y sus motores me aturden cada vez más. Ya casi no recibo mails, no le escribo a nadie tampoco. Pero ahora volví, volví en esos momentos en que el desahogo es inminente, sea porque el transantiago y sus micros no me han servido últimamente o porque hablar ya no me es suficiente. Escupir letras fuera ya no me es suficiente. Los cuentos, las ideas, las evasiones a la realidad y cada uno de esos vicios vuelven a comenzar poco a poco. Los cigarros, el café, el frío de las tardes de Junio mirando un vidrio con bordes blancos. Los pies helados, los ojos casi cerrados y los dedos deseosos de descanso. Todo, todo poco a poco en cada una de mis actitudes.

Por suerte la vida ya no se basa solo en eso (dudo también si alguna vez fue así del todo), y ahora salir a comer un helado a las 9 de la noche me parece un plan más entretenido que sentarme frente este aparato. Más que tipear, más que hablar con nadie. Solo una caminata silenciosa en busca de una C07, la canción típica del soundtrack de "se arrienda" y un poco de frío en los labios. ¿Compañía? Por supuesto, pero supongo que ya sabemos todos de quién se trata. La misma razón del porque ya no escribo tanto acá.

miércoles, 7 de marzo de 2007

una luna azul

Fue raro, sin duda. ¿Qué más puede ser para alguien que estudiaba en el mismo colegio desde kinder? Un poco de lo mismo, llegar extraña a mirar caras nuevas y ajenas. Observar, sobre lo acostumbrado, e intentar comprender cada gesto, cada seña de mera simpatía. Por supuesto, si tenemos en cuenta que nunca he servido para los eventos sociales, me limité a ser agente externo de la mayoría de las conversaciones. Espectadora de actores que parecían conocerse de años, siglos. Volver a un principio, que para mi pesar ya ni recordaba. Sentarme en una banca a ver como interactuaban, hablaban de nuestro no-mechoneo y de las diversas actividades que nos esperaban. No puedo negar que me sentí en el lugar incorrecto, inmersa en un escenario que no era el mío ni cercano a mi cotidiano. No les di una segunda oportunidad, no pensé en aceptarlos. Eran invasores de una experiencia que debía ser mía, “mis mejores años”. Mentira, mentira, mentira, mentira. No lograba pensar en otras cosas, sentía que me habían vendido algo que no se ajustaba a lo que esperaba. Pero aquí estoy, sentada y expectante a la mejora de mis días. Nada es tan terrible, no dejaré que la adolescencia venga a afectarme ahora que estoy saliendo de ésta. Las clases valen la pena, algunos profesores parecen valer la pena y sí, algunos compañeros/as parecen seguir el mismo camino. Queda aguardar a que las primeras impresiones pasen y apelar a la tolerancia. Mientras tanto nada, feliz primer día de clases.